No todo es blanco o negro, existen muchas tonalidades de gris, y la vida es de este color. El ser humano fluye a través de todos los posibles tonos. Llegan momentos en el que el negro abunda y apenas vemos esperanza, pero siempre hay pequeñas pinceladas de blanco, aquí están las razones por las cuales hemos de vivir, la esperanza, nunca vamos a llegar a ver la vida de color negro, y cuando pensemos que sí, es una ilusión óptica, tenemos que ampliar nuestra vista y llegar hasta los 360º porque por lo menos encontraremos una razón por la cual vivir.
Si alguien se sitúa en esta escala de grises, en la zona baja, y está esperando que cambie por arte de magia, no va a ocurrir, porque esa persona es la única que puede cambiarlo, somos los encargados de decidir nuestro destino. Todo el mundo, hemos necesitado "amar" y "ser amado" para ver la luz, encargamos al amor que pinte nuestro mundo de colores, y al principio queda precioso, amarillo, verde, azul, rojo... pero al fin y al cabo solo manejamos los colores eternos, blanco y negro, solo somos nosotros, mirando en nuestro interior los que pueden elegir la cantidad de cada color que va a derramar en su vida, la teoría del yin y el yang, siempre hay algo bueno en lo malo, y siempre hay algo malo en lo bueno.
Todo en excesos produce desastre, os preguntaréis "¿Qué hay de malo en ser feliz siempre, en vivir en un mundo de colores?" El lado negativo es la mentira, que no hay peor mentira que la que nosotros nos auto-imponemos, no pretendo ser negativo, sino realista, la perfección para mí se halla en el 90% porque ya que la vida es una ruleta en el que lleva el azar por bandera, ese 10% restante nos prepara para cualquier ataque cruel del destino.
