11 mar 2013

Jueces.


Opiniones que clasifican. Hechos que clasifican. ¿Qué clasifican? Personas. Un solo momento mal pensado puede ser tu perdición, un momento sin pensar en sus consecuencias puede llevar al desastre. Por un mal momento, los que te rodean se vuelven jueces de si has hecho bien o has hecho mal, y en caso de que lo hallas hecho mal, si seguir mirándote o no. Todos hemos tenido una vez el papel de juez, de juzgar a una persona, a la que conocemos o a la que no conocemos, ese hecho es irrelevante. Que tu persona sea juzgada por otra que es importante para ti duele, porque el que te juzga no te conoce. No es dolor físico, pero a veces ese dolor psicológico duele mucho más que un dolor físico. Ahí es cuando alguien te pide: CAMBIA. ¿Cambiar? ¿Se puede cambiar? ¿Y cómo? No se puede cambiar. Una persona es un mundo y ese mundo no se puede cambiar. Uno es como es, y otra persona no tiene ningún derecho a darte esa orden, aunque sea muy importante. Porque una persona es una persona, no un juguete que se puede cambiar cuando no te gusta cómo funciona. Las personas no cambian y otra persona no las puede cambiar. La forma de ser y el estado de ese momento son cosas muy distintas. Tu estado puede cambiar, tu forma de ser, no. El único con derecho a decir "esto va a cambiar" es la propia persona. Por eso, ¿no hay veces en qué alguien puede pedir cosas que no tiene derecho a pedir?

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